Healthspan: Vivir Más Años Importa, Pero Vivirlos Mejor Aún Más

Tabla de contenido

Durante mucho tiempo, hablar de longevidad significaba casi exclusivamente contar años. Llegar a los 80, los 90 o incluso superar los 100 se consideraba el principal indicador de una vida larga.

Sin embargo, cada vez cobra más importancia otra pregunta: ¿en qué condiciones queremos vivir esos años?

Aquí aparece el concepto de healthspan, una palabra inglesa que puede traducirse como años de vida saludable. Entender qué es el healthspan ayuda a mirar el paso del tiempo desde una perspectiva más realista: no se trata únicamente de vivir más, sino de conservar durante el mayor tiempo posible la autonomía, la capacidad de movimiento, la lucidez y las ganas de participar en la vida cotidiana.

Healthspan: ¿qué es exactamente?

El término healthspan se refiere al periodo de la vida que una persona pasa con buena salud, sin limitaciones importantes que le impidan realizar las actividades que valora.

No existe una única definición científica empleada de forma universal. Algunas investigaciones lo describen como los años vividos sin enfermedades importantes o discapacidad, mientras que otras conceden más importancia a la capacidad funcional y a la percepción personal de bienestar.

Dicho de una forma sencilla, el healthspan no pregunta solamente:

“¿Cuántos años voy a vivir?”

También plantea:

“¿Durante cuántos de esos años podré seguir haciendo las cosas que dan sentido a mi vida?”

Puede tratarse de caminar con seguridad, hacer la compra, viajar, cuidar el jardín, jugar con los nietos, quedar con amigas o desenvolverse en casa sin depender continuamente de otras personas.

Healthspan y lifespan no significan lo mismo

Para comprender mejor este concepto conviene diferenciar dos términos:

  • Lifespan: número total de años que vive una persona.
  • Healthspan: periodo de esos años vivido con buena salud y una capacidad funcional razonable.

Una persona puede alcanzar una edad avanzada y, sin embargo, pasar muchos años con limitaciones importantes. Otra puede convivir con algún problema de salud y mantener una vida activa, autónoma y satisfactoria.

Por eso, hablar de healthspan no significa exigir una salud perfecta ni aspirar a permanecer joven para siempre. La Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez.

Esta forma de entender la longevidad resulta más humana: pone el foco en lo que una persona puede ser y hacer, no únicamente en la ausencia total de problemas de salud.

Vivir mejor no significa evitar cualquier cambio relacionado con la edad

Envejecer con salud no consiste en negar el paso de los años. El cuerpo cambia, la recuperación puede ser más lenta y algunas actividades necesitan adaptaciones.

El objetivo tampoco es compararse constantemente con la versión que una tenía a los 30. Una idea más realista sería preservar la capacidad suficiente para seguir llevando una vida propia, dentro de las circunstancias de cada persona.

Esto puede significar:

  • Mantener fuerza para levantarse y subir escaleras.
  • Conservar el equilibrio y caminar con confianza.
  • Tener energía para las actividades cotidianas.
  • Cuidar la memoria y la concentración.
  • Mantener vínculos sociales.
  • Adaptarse a los cambios sin perder la iniciativa.
  • Pedir ayuda cuando hace falta sin renunciar a toda autonomía.

Una persona no necesita encontrarse perfectamente para considerar que está envejeciendo bien. Puede convivir con determinadas limitaciones y seguir disfrutando de una vida con propósito y participación.

Los pilares cotidianos del healthspan

No existe una rutina capaz de garantizar una longevidad saludable. La genética, el entorno, las condiciones sociales, la atención sanitaria y las circunstancias personales también influyen.

Aun así, algunos hábitos ayudan a conservar la capacidad física y mental con el paso de los años.

Mantenerse en movimiento.

La actividad física regular es uno de los pilares más importantes del envejecimiento saludable. No se limita a hacer deporte: también incluye caminar, subir escaleras, realizar tareas domésticas, bailar o moverse más en el día a día.

Conviene combinar, según las posibilidades personales:

  • Actividad aeróbica, como caminar o montar en bicicleta.
  • Ejercicios de fuerza, para ayudar a conservar la musculatura.
  • Trabajo de equilibrio, especialmente útil con el paso de los años.
  • Movilidad y flexibilidad, para realizar gestos cotidianos con mayor comodidad.

No hace falta empezar con una rutina exigente. La constancia y la adaptación a la situación de cada persona suelen ser más importantes que la intensidad.

Cuidar la alimentación sin buscar fórmulas milagrosas.

Una alimentación variada puede contribuir al mantenimiento de la salud y de la energía diaria. Merece la pena dar protagonismo a verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y fuentes adecuadas de proteínas.

Las necesidades pueden cambiar con la edad, especialmente en relación con la masa muscular, el apetito o determinadas circunstancias personales. Por eso, antes de seguir dietas restrictivas o tomar varios complementos a la vez, conviene contar con orientación profesional.

El healthspan no depende de un alimento concreto, un suplemento de moda ni una supuesta dieta anti edad.

Dormir y recuperarse.

El descanso influye en la energía, el estado de ánimo, la concentración y la capacidad para mantenerse activa.

Mantener horarios relativamente regulares, preparar una cena que siente bien y crear un ambiente tranquilo antes de acostarse puede venir bien. Cuando los problemas de sueño se mantienen, merece la pena consultarlos en lugar de asumir que dormir mal es inevitable a partir de cierta edad.

Mantener la mente activa.

Leer, aprender algo nuevo, cocinar una receta distinta, practicar un idioma o participar en actividades culturales puede estimular la mente.

No hace falta convertirlo todo en un ejercicio formal. La curiosidad, la conversación y la participación en tareas con significado también forman parte de una vida mentalmente activa.

Cuidar las relaciones.

El bienestar no es únicamente físico. Mantener vínculos, sentirse escuchada y participar en la comunidad también forma parte de un envejecimiento saludable.

Una llamada, un paseo acompañado, una actividad de grupo o una comida compartida pueden tener más valor del que parece. La capacidad funcional incluye poder relacionarse y participar en la sociedad, no solo superar pruebas físicas.

La movilidad como señal de autonomía

Conservar la movilidad permite seguir realizando muchos de los gestos que sostienen la independencia: levantarse de una silla, caminar hasta una tienda, agacharse, utilizar el transporte público o subir unos escalones.

Por eso, cuidar la fuerza, el equilibrio y la confianza al moverse merece atención antes de que aparezcan grandes dificultades.

Puede ser útil preguntarse de vez en cuando:

  • ¿Me cuesta más levantarme sin apoyarme?
  • ¿Evito salir por miedo a cansarme o perder el equilibrio?
  • ¿He dejado de hacer actividades que antes disfrutaba?
  • ¿Noto que cada vez camino menos?
  • ¿Me cuesta transportar objetos cotidianos?

Detectar los cambios pronto permite adaptar la actividad y consultar cuando sea necesario. No se trata de vivir pendiente del cuerpo, sino de no normalizar automáticamente cualquier pérdida de capacidad.

La longevidad no debería convertirse en una obsesión

El interés por vivir más ha favorecido la aparición de relojes, pruebas, dietas, suplementos y métodos que aseguran medir o mejorar el envejecimiento.

Algunas herramientas pueden resultar útiles en contextos concretos, pero también pueden generar presión. Medir cada paso, cada hora de sueño o cada cambio corporal no garantiza una vida mejor.

El concepto de healthspan pierde sentido cuando el cuidado ocupa tanto espacio que impide disfrutar del presente.

Un enfoque razonable consiste en preguntarse:

  • ¿Este hábito me ayuda a encontrarme mejor?
  • ¿Puedo mantenerlo sin vivir pendiente de él?
  • ¿Está respaldado por información fiable?
  • ¿Me permite hacer más cosas o me genera más preocupación?
  • ¿Estoy cuidándome o intentando controlar lo que no se puede controlar?

El bienestar también incluye flexibilidad, placer, descanso y capacidad para disfrutar sin sentirse constantemente a examen.

Pequeños cambios con sentido

No hace falta transformar toda la rutina de golpe. Para muchas personas resulta más práctico elegir un cambio concreto y mantenerlo durante varias semanas.

Algunas ideas sencillas son:

  • Caminar diez minutos más al día.
  • Levantarse de la silla con frecuencia.
  • Introducir ejercicios de fuerza adaptados.
  • Recuperar una actividad que se había abandonado.
  • Quedar con alguien una vez por semana.
  • Revisar los problemas de visión o audición.
  • Consultar una molestia que está limitando el movimiento.
  • Preparar comidas más variadas.
  • Respetar mejor las horas de descanso.

La suma de pequeños hábitos no garantiza un número determinado de años saludables. Sí puede ayudar a crear una rutina más activa, autónoma y agradable.

Preguntas frecuentes sobre el healthspan

¿Healthspan significa vivir sin ninguna enfermedad?

No necesariamente. Aunque algunas definiciones científicas se centran en los años sin enfermedad o discapacidad, el concepto también puede abordarse desde la capacidad para desenvolverse, adaptarse y hacer aquello que resulta importante para cada persona.

¿Se puede medir el healthspan de una persona?

No existe una única prueba que lo mida de manera exacta. En investigación pueden utilizarse indicadores como la ausencia de determinadas enfermedades, la movilidad, la autonomía o la esperanza de vida saludable. La forma de definirlo y medirlo sigue variando entre estudios.

¿A qué edad conviene empezar a cuidarlo?

No hay una edad concreta. Los hábitos mantenidos a lo largo de la vida importan, pero siempre merece la pena cuidar la movilidad, la fuerza, el descanso y las relaciones, también después de los 50, 60 o 70 años.

¿Los complementos alimenticios aumentan el healthspan?

No se puede atribuir esa capacidad de forma general a un complemento. Cuando sean adecuados, pueden formar parte de una rutina de bienestar, pero no sustituyen una alimentación variada, el ejercicio, el descanso ni el seguimiento profesional.

¿Vivir mejor depende únicamente de los hábitos?

No. También influyen la genética, el entorno, la situación económica, las relaciones, la vivienda, el acceso a la atención sanitaria y otras circunstancias. La propia OMS señala que la capacidad funcional depende tanto de las capacidades de la persona como del entorno en el que vive y de la interacción entre ambos.

No se trata de añadir años a cualquier precio

Saber qué es el healthspan ayuda a cambiar la conversación sobre la edad. El objetivo no es perseguir una juventud eterna, sino intentar que los años que llegan conserven la mayor cantidad posible de autonomía, bienestar y sentido.

Moverse, cuidar la fuerza, descansar, alimentarse bien, mantener relaciones y atender los cambios a tiempo son decisiones cotidianas que pueden apoyar ese propósito.

Porque una vida larga puede ser una buena noticia, pero resulta mucho más valiosa cuando permite seguir eligiendo, participando y disfrutando de las cosas que de verdad importan.

Francisco Hernández Mir.

BIENVENID@ A GUSTOPHARMA
10 % de descuento en tu primer pedido
Suscríbete a nuestra newsletter y recibe un 10 % de descuento en tu primera compra
*Al hacer click en "Obtener descuento" estarás aceptando nuestra política de privacidad. No vendemos tus datos. Puedes darte de baja en cualquier momento de manera sencilla. **Se excluirán de esta promoción los productos catalogados como "Packs"
0